Opinión: ¿Qué enseña Pedro Joaquín? – Edmundo Jarquín

Ayer se conmemoró el asesinato de Pedro Joaquín Chamorro. Él es héroe de la lucha contra la dictadura de Somoza que, como ha sido resaltado, no se diferencia en casi nada, salvo para peor, con la dictadura de Ortega.  De la lucha política y periodística de Pedro Joaquín contra Somoza, podemos extraer algunas lecciones en la actual lucha contra esta dictadura.

En algún momento, Pedro Joaquín conspiró y formó parte de la lucha armada, en un continente y un mundo –recuérdese que no se había dado el proceso de descolonización, que multiplicó el número de países- plagado de regímenes dictatoriales. Era época de la Guerra Fría, que enfrentaba a la monolítica y comunista Unión Soviética y sus aliados, de partido único y perfil totalitario, con los Estados Unidos y sus aliados, que preferían regímenes que garantizaban seguridad anticomunista, aunque fuesen autoritarios y dictatoriales. La presencia de Cuba, hace ahora 60 años, reafirmó ese contexto internacional.

En esas circunstancias, Pedro Joaquín siempre resintió el apoyo que la dictadura de Somoza recibía de los Estados Unidos. Ahora la situación es totalmente diferente, y ésta es la primera lección de la experiencia que Pedro Joaquín vivió. No solamente ha terminado la Guerra Fría, sino que Ortega está en gran aislamiento internacional, y su dictadura es totalmente atípica en buena parte del mundo y, especialmente, de este continente. En el contexto actual, la vía pacífica que ha adoptado la oposición a la dictadura de Ortega es un verdadero triunfo, pues Ortega hubiese preferido otra forma de lucha que “justificara” su represión policial y paramilitar. A diferencia de la Guerra Fría, la comunidad internacional acompaña la demanda democrática del pueblo nicaragüense, aislando a la dictadura y acompañándola de sanciones económicas, y difícilmente apoyaría otra forma de lucha.

La segunda enseñanza de Pedro Joaquín, que interesa rescatar, es que lideró la Unión Democrática de Liberación (UDEL), tan heterogénea que formaban parte organizaciones conservadoras, liberales, socialcristianas, socialistas, independientes y sindicales. La razón central de UDEL era terminar con la dictadura, y entonces, como ahora, abrir espacio a la democracia para que el pueblo, a través de elecciones verdaderamente democráticas, decida periódicamente el perfil político-ideológico del gobierno de turno. UDEL no era diferente en su diversidad a la Alianza Cívica (ACJD) y la UNAB, que se proponen crear una gran coalición de oposición a la dictadura.

Como la democracia no es unanimidad de opiniones, la diversidad de la ACJD y la UNAB, solamente anticipan la Nicaragua plural que Pedro Joaquín soñó, y su viuda, Violeta, empezó a construir, y que Ortega pervirtió y arruinó.

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